Nunca vuelvas a morderte las uñas, he aquí porque!

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Lo que la mayoría desconocen es que este abarca un trastorno al que se le debe prestar mucha atención, pues en muchos casos se mantiene en la edad adulta y conlleva a padecer infecciones, afecciones mentales y, en el peor de los casos, daños dentales.

Se estima que un 45% de los niños lo practican, aunque la cifra va disminuyendo conforme pasan los años; al llegar a la edad adulta se reduce a solo el 10%.

Daños en las uñas

Por supuesto las más afectadas son las uñas. Estas suelen tener alteraciones en su anatomía, y terminan haciéndose más anchas y cortas.

La deformidad que van desarrollando se suele confundir con uno de los síntomas de la artritis psoriásica, lo que dificulta el diagnóstico médico.

Por lo general, el daño en la estructura de la uña se acompaña con pequeñas lesiones alrededor de esta, las cuales incrementan el riesgo de desarrollar infecciones.

Lesiones en la cutícula

La cutícula es una piel fina que desempeña un papel protector en las uñas, y que evita traumatismos o infecciones causadas por varios tipos de microorganismos.

Hace mucho que se advierte de la importancia de cuidarla y proporcionarle nutrición, pues tenerla demasiado débil, o no tenerla, conduce a sufrir varias afecciones bacterianas, virales u hongos.

Los pacientes con onicofagia suelen dañar esta parte tan importante que rodea sus uñas, razón por la cual tienden a tener más enfermedades en estas.

Lo peor de todo es que en muchos casos las lesiones son irreversibles y son la causa de la deformidad que van adquiriendo.

Lesiones en los dedos

Cuando no se controla a tiempo este trastorno, la persona puede lesionar el lecho ungueal de la uña, es decir, aquel tejido blando que se ubica por debajo de estas y que desempeña un papel primordial en su crecimiento.

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En casos graves provoca hemorragias subungueales que llevan a la pérdida total de la uña, aunque esta siempre vuelve a crecer.

Los dedos también se ven comprometidos, pues suelen desarrollar infecciones por su contacto con distintos microorganismos.

Si el ataque es por bacterias es común que se produzcan ampollas con pus o líquido amarillento de mal olor; si es por virus, se formarán antiestéticas verrugas. Además, también pueden contagiarse de herpes y hongos.

Infecciones intestinales

El mordisqueo constante de las uñas se ha clasificado como una de las causas de las infecciones por parásitos intestinales.

Este trastorno afecta con más frecuencia a los niños, aunque también se han identificado varios casos en adultos con esa mala costumbre.

Los huevos de estos no son visibles y en ocasiones pueden estar bajo las uñas. Al morderlas, llegan hasta el aparato digestivo donde encuentran un ambiente apropiado para crecer.

Deterioro de los dientes

El desgaste de los dientes es una consecuencia que está alertando a los odontólogos y especialistas. Se ha determinado una fuerte relación entre la costumbre de morder las uñas y el deterioro de los incisivos superiores e inferiores.

De acuerdo con los expertos, existe una alta probabilidad de sufrir microtraumatismos que desprenden el esmalte dental, lo cual debilita las piezas dentales.

También provoca un apiñamiento de las piezas dentales debido a la presión que se ejerce sobre los dientes por la constante mordida y el roce con los dedos.

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Fuente: Mejorconsalud.com

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