Criticó a su mujer por quedarse en casa hasta que vio un test positivo de embarazo, pero no era suyo …

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La historia que te traemos a continuación es un pequeño relato que ha estado circulando por Internet durante muchos años. La historia nos presenta a una esposa y madre de dos hijos que siempre se queda en casa para cuidar de los pequeños y ocuparse de las tareas del hogar mientras su marido trabaja todo el día fuera de casa.

El hombre se dirige religiosamente al trabajo todos los días de la semana para poder mantener a la familia. Un día se cansa de ser el único sustento de la familia y le ruega a Dios que le deje intercambiar el cuerpo con su esposa para que ella pueda saber de primera mano lo que significa trabajar duro cada día. Gracias a la intervención divina, el hombre recibe una lección que nunca olvidará

La historia no tiene desperdicio

Un padre de familia cualquiera estaba cansado de tener que ir a trabajar todos los días mientras su esposa se quedaba en casa. Quería que su mujer comprendiese lo duro que era trabajar y ganar el dinero con el que la familia podía salir adelante.

Un día, cansado de ver como su mujer se quedaba en casa y el tenía que ir a trabajar, rogó a Dios que intercambiara los papeles con su esposa para que al menos ella supiese lo que significaba trabajar duro y lo valorase más de lo que lo hacía.

“Señor, todos los días me levanto y voy a trabajar sin falta, paso más de 10 horas en mi puesto de trabajo mientras mi esposa se queda tranquilamente en casa.”

“Me gustaría que ella supiese lo que eso significa, así que por favor, permítenos cambiar los roles para que ella comprenda lo que significa trabajar de verdad y valore lo que hago por esta familia.”

Dios, en su infinita sabiduría, le concedió el deseo a aquel hombre desesperado. A la mañana siguiente, el hombre se despertó siendo una mujer, siendo su esposa.

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El hombre ahora en cuerpo de mujer se levantó, preparó el desayuno para su mujer, despertó a sus hijos, los vistió, les preparó el desayuno, preparó sus almuerzos, los llevó a la escuela, regresó a casa, recogió la colada, fue al banco para hacer un ingreso, fue a comprar al supermercado, luego volvió a casa a colocar la compra, pagó las facturas, hizo las cuentas, limpió la caja de arena del gato y bañó a los perros.

Luego, a las 1 de la tarde, corrió para hacer las camas, lavar la ropa, aspirar el polvo, barrer y fregar el suelo de la cocina. Sin tiempo para descansar, corrió para llegar a la escuela y recoger a los niños y discutió con ellos de camino a la casa.

Cuando llegaron les preparó la merienda, ayudó a los niños a hacer sus tareas, sacó la tabla de planchar y planchó toda la ropa.

A las 4:30 comenzó a pelar patatas y lavar verduras para hacer una ensalada, a empanar algunos filetes y a cortar algo de pan para la cena.

Después de cenar limpió la cocina, colocó el lavavajillas, dobló la ropa, bañó a sus niños y los llevó a la cama.

A las 9 de la noche, estaba agotado y, aunque sus tareas no estaban terminadas, se fue a la cama donde tuvo que hacer el amor con su “marido” sin rechistar.

A la mañana siguiente, se despertó y de inmediato se arrodilló junto a la cama:

“Señor, no sé en lo que estaba pensando. Estaba muy equivocado. Envidiaba a mi mujer por poder quedarse en casa todo el día. Por favor, por favor, permítanos cambiar de nuevo.”

Dios, en su infinita sabiduría, respondió:

“Hijo mío, siento que has aprendido tu lección y estaré encantado de devolver las cosas a la normalidad. Solo tendrás que esperar nueve meses… Siento decirte que te quedaste embarazado la noche pasada.”

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Fuente: http://www.littlethings.com/husband-wife-switch/ Visto en: https://rolloid.net/este-hombre-critico-a-su-esposa-por-quedarse-en-casa-y-no-trabajar-hasta-que-aprendio-una-leccion-que-nunca-olvidara/

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